Cada cuánto cambiar las zapatillas de running

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La pregunta llega siempre igual: «¿cuántos kilómetros duran unas zapatillas?». Y la respuesta honesta es que el número que circula por ahí sirve de orientación y poco más, porque no pesa lo mismo un corredor de 60 kilos en pista que uno de 95 en asfalto.

Lo útil es aprender a mirarlas. Una zapatilla gastada se nota antes en las piernas que en la suela, y eso es justo lo que conviene adelantarse.

Aquí van las señales, de la más fácil de ver a la que más gente pasa por alto.

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Lo que se gasta no es lo que se ve

La parte que protege tus articulaciones es la mediasuela, la espuma que hay entre la suela y tu pie. Es la que absorbe el impacto y la que se comprime con el uso.

La suela de goma de abajo puede seguir teniendo dibujo cuando la mediasuela ya no amortigua. Por eso «todavía no está pelada» no significa nada.

Cinco señales de que se han acabado

  • Arrugas marcadas en la mediasuela. Míralas de lado, a contraluz: si la espuma tiene pliegues profundos, está machacada.
  • Notas el suelo. La misma ruta de siempre se siente más dura.
  • Molestias nuevas en rodillas, espinillas o planta del pie sin haber cambiado nada más.
  • Se apoya torcida. Ponlas en una mesa a la altura de los ojos: si se inclinan hacia dentro o hacia fuera, la espuma ha cedido de un lado.
  • La suela lisa en la zona de apoyo, sobre todo en el borde exterior del talón.

La prueba del pulgar

Aprieta la mediasuela con el pulgar. Si cede y vuelve, está viva. Si está dura como un corcho o se hunde sin recuperar, ya no hace su trabajo.

Lo que acelera el desgaste

El peso del corredor y la superficie mandan. El asfalto castiga más que la tierra, y las zapatillas muy ligeras de competición duran bastante menos que una de entrenamiento, porque llevan menos material a propósito.

También cuenta lo que no es correr: usarlas para andar todo el día, para el gimnasio o para conducir suma kilómetros que no cuentas y machaca la espuma igual.

El truco de tener dos pares

Alternar dos pares no es un capricho de gente con dinero. La espuma necesita horas para recuperar su forma tras una sesión, y alternando cada par trabaja mejor y aguanta más tiempo.

Además te permite tener una para rodar y otra para días de ritmo, o una de asfalto y otra de tierra sin comprar dos veces.

Llevar la cuenta sin volverse loco

Si usas reloj o aplicación, la mayoría permite asignar los kilómetros a un par concreto. Si no, apunta el mes de estreno en la lengüeta con un rotulador permanente: con eso y las señales de arriba vas sobrado.

Y si dudas entre cambiarlas o estirarlas un mes más, piensa en lo que cuesta una lesión frente a lo que cuestan unas zapatillas. Sobre eso hablamos en las lesiones más frecuentes del corredor.

Qué hacer con las viejas

No las tires a la basura sin más: si están enteras sirven para andar, para el jardín o para donarlas. Y muchas tiendas tienen puntos de reciclaje de calzado deportivo.

Lo que no conviene es guardarlas «por si acaso» y acabar usándolas para una tirada larga el día que las otras están mojadas.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos kilómetros duran unas zapatillas de running?

No hay un número que valga para todos: depende del peso del corredor, de la superficie, de la técnica y del tipo de zapatilla. Las cifras que circulan sirven como orientación, pero lo fiable es mirar la mediasuela, notar si el suelo se siente más duro y vigilar si aparecen molestias nuevas.

¿Puedo lavar las zapatillas en la lavadora?

Mejor no. El calor y los golpes del tambor afectan a los adhesivos y a la espuma. Lo que funciona es cepillo, agua templada y jabón suave, secándolas a la sombra y con papel dentro. Nunca al sol directo ni sobre un radiador, que es lo que más las deforma.

¿Es mejor tener dos pares e ir alternando?

Si puedes, sí. La espuma de la mediasuela necesita horas para recuperar su forma después de una sesión, así que alternando cada par trabaja en mejores condiciones y el conjunto dura más. Y te permite separar asfalto y tierra, o rodaje y día de ritmo.

¿Sirven para andar cuando ya no valen para correr?

Sí, siempre que estén enteras. Lo que se agota es la capacidad de amortiguar impactos repetidos a la velocidad de carrera; para caminar siguen siendo calzado cómodo. El problema es tenerlas a mano y acabar usándolas para una tirada larga cualquier día.



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